Otras Voces-Club Documental Social

Escucha en nuestro programa El desahogo entrevista con un integrante del Club Documental Social

    

Hace dos años un grupo de jóvenes pertenecientes a la Universidad del Cauca se interesaron por crear un espacio para proyectar documentales cuyo contenido permitiera  a su público poder acercarse un poco a muchos temas que no son bien tratados  o ni siquiera abordados por los medios de comunicación tradicionales.

El proyecto, llamado Club Documental Social tiene como objetivo  mostrar las otras miradas y conceptos que los medios no presentan.  A través de material audiovisual se desea que el análisis sobre temas de interés llegue a muchas personas, no con el fin de convertirse en portadores de una verdad absoluta o incitar a al revelación como lo dice unos de sus integrantes: Fernando Buchelli, sino como un encuentro abierto y espontaneo donde en cada charla que se hace después las presentaciónes se puedan compartir opiniones sobre lo expuesto.

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ARTE-SANO

Este video relata uno de los tantos testimonios de gente que ha llegado a Popayán para sobrevivir en sus asépticas calles. Arte Sano es uno de los primeros videos que he realizado, y narra una visión de la ciudad a partir de la cotidianidad de Ricardo Castillo, un  artesano que en medio de manillas, aretes, semillas y candongas gana su sustento diario y disfruta de esta tierra. 

Las paredes de Ciudad Popayán hablan…

Ciudad Popayán en Fotos

Popayán es una ciudad que siempre se ha caracterizado por su calidad de hidalga, cuna de próceres y   fiel representante de la sacralidad traida desde España. El  comportamiento de sus gentes, algunas costumbres como bloquear el comercio al medio dia, algunos dicen que la envidia, hacen parte de la dinamica payanesa y del imaginario tradicional. Sin embargo, la ciudad se caracteriza por una magia que la hace diferente a otras, es  universitaria, su población es mayoritariamente joven, hay nuevas expresiones que la alejan del tradicionalismo, es diversa  y cambiante en sus noches.

Ferney Meneses Gutiérrez

“Es que no hay otra opción”

La mendicidad y  el rechazo

En Popayán como en muchas ciudades la desigualdad social es abrumadora y  el sufrimiento de muchas personas se ha elevado en un gran porcentaje debido a lo que ya conocemos; malas políticas, burocracia, desempleo, etc., etc., etc.

El problema no solo radica en esas gentes, como muchos, incluidas las instituciones gubernamentales, lo hacen ver, quienes con la fuerza buscan “limpiar” el centro Histórico de la Ciudad atropellando los derechos que tienen los ciudadanos de su libre movilidad por las calles.

Con el argumento generalizador de que todos los mendigos son drogadictos, alcohólicos o agresivos se encasilla a muchas personas como  individuos que atentan contra la supuesta imagen de ciudad blanca de Popayán, sin tener en cuenta que muchas de los  que salen a pedir una moneda no lo hacen por mero gusto o por pereza de trabajar. Ellos salen a las calles porque NO HAY OTRA OPCIÓN, a muchos sus familias los abandonan, otros son cabezas de familias numerosas que viven en condiciones muy difíciles, algunos han quedado lisiados por enfermedades o por esta absurda guerra que vivimos.

Lo preocupante es que en la ciudad no exista ningún centro gubernamental y mucho menos privado que atienda esta porción de la población local. Y es ahí donde radicaría la forma de combatir el fenómeno de la mendicidad, ofreciendo opciones a la gente que a sol y agua pide para poder sobrevivir.

Por todos lados vemos hombres, mujeres y niños rogando por una moneda; indígenas, afros, blancos, todos  en las aceras, templos y parques con sus manos estiradas ante la indiferencia.

Freddy Anacona es uno de estos personajes. Enfermó gravemente a los cuatro años de edad, lo que poco a poco le fue causando problemas degenerativos en su cuerpo debido a la poliomielitis. Hace once  años anda en una silla de ruedas, y desde hace unos meses ubicado en la esquina entre  la calle cuarta y la carrera sexta trata de obtener diariamente su sustento.  Freddy cuenta que lo más tenas de pedir en la calle es la indiferencia no solo de los peatones sino del gobierno local que lo único que ha hecho es enviarles la policía  para  que los saque  del centro como si fueran unos delincuentes.

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A propósito …

La estrategia BANCOS IN llega a Unicauca

 

La entrada de sucursales bancarias a las facultades de algunas universidades en el país ha venido en crecimiento. Popayán no ha sido ajena a este movimiento, ejemplo de esto es que desde hace dos meses dentro de las instalaciones de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad del Cauca, sede Santo Domingo, funciona una oficina sucursal del Banco de Bogotá.

Este hecho ha generado controversia en la comunidad universitaria, ya que mientras unos están de acuerdo con el convenio entre el alma mater y la institución bancaria, argumentando que esto les facilita en sus actividades monetarias como pago de servicios y cobro de sueldos, otras personas lo miran como un hecho invasivo que va en contra del normal funcionamiento de una instrucción pública de carácter académico porque esto altera el acontecer diario en medio de las labores educativas que normalmente se viven en la facultad.

 

Lo que genera incomodidad es la entrada de hombres armados de las empresas transportistas de valores, las requisas tan incomodas en un lugar donde el estudiante entra y sale en numerosas ocasiones, así como la posible entrada de personal ajeno a la universidad.

 

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La Ciudad Invisible

En el suroccidente de la ciudad, en medio de más de veinte asentamientos, nació una idea original que se nutrió de las múltiples colaboraciones de los habitantes de las comunidades menos favorecidas de esa zona de Popayán.

 

Asi surgió la necesidad de adecuar y organizar uno de estos lugares implantando un modelo urbanístico contemporáneo, que se aplicó  en medio de las difíciles condiciones de esos grupos de familias que viven al margen de la sociedad payanesa, que los encasilla como unos simples seres que no merecen la mínima atención  y que por lo tanto se vuelven como algo que no se ve o no se puede ver porque esto atenta contra la imagen de la ciudad colonial.

 

Hay una sola calle, mide aproximadamente unos ciento veinte metros de largo y un metro de ancho; tiene rasgos de pasillo colonial por lo extendido y angosto,  y de trocha por el fango y los mosquitos que dan la melodía en medio del abandono.

Recorrer ese espacio estrecho a paso largo es difícil; sobretodo en invierno cuando se pone liso y enlodado convirtiéndose en  un espejo  en el que rebota la luz del sol, espejo por el que pasan los pies  cansados de los obreros, campesinos, ancianos y niños  que recorren este pasillo para poder llegar a sus “casas”.

 

A lo largo esa pequeña vía de acceso  esta  bordeada por sesenta ranchitos construidos con esterilla, madera y cartón, que están sostenidos por viejas y húmedas guaduas, engamuzadas de un tono verde petróleo, que todavía se mantienen de pie  soportando la necesidad  de un  techo para los habitantes de esas improvisadas viviendas; pero la mayor columna que tienen para sostenerse estas posadas son las ganas y la lucha continua de los hombres y mujeres que a pesar de los inconvenientes levantaron el asentamiento para poder vivir con un poco de dignidad a la colombiana.

 

 La calle esta adornada con niños y sus sonrisas que disfrazan el miedo y el frio,  el desamparo y un futuro incierto; muchachitos de mochos y chanclas que juegan a las canicas en el único pedazo que se mantiene seco,  al lado de los perros echados en la fría tierra, que no ladran, solo levantan la cabeza cuando ven a algún parroquiano pasar y luego continúan con su tranquila siesta.

La calle se enmarca con los enrejados de bambú de los antejardines labrados mirando al cielo que no los ve;  cercos que se maquillan con botellas plásticas de gaseosa dos litros,  que se recogen por  toda la ciudad, partidas por la mitad.

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En sus marcas “Puente de la diecisiete”

En aproximadamente dos meses se iniciará la ejecución de la obra en infraestructura vial más grande que se ha planeado en los últimos años para la  ciudad de Popayán.

La  idea de construir el  Puente de la Diecisiete como popularmente se le llama,  a pesar de que solo se conocen los planos y una presentación tridimensional de lo que será la obra, surgió en 1998, bajo la administración de Felipe Fabián Orozco, como  una alternativa  para contrarrestar la desorganización en el flujo vehicular en la intersección de las dos únicas vías que atraviesan la ciudad totalmente, la calle quinta y la carrera diecisiete.

Este lugar es uno de los puntos más estresantes de la ciudad debido a los trancones que se forman, sobretodo en horas pico.

 

Hoy, diez años después del surgimiento de la idea, Silvio Manuel Terán Rosero, ingeniero asesor de la Alcaldía de Popayán,   comenta que el puente más que una simple idea es una necesidad de la ciudad ya que además del caos vehicular existente en la zona, también es pertinente propender por la seguridad de los peatones que se ha visto afectada por el gran número de accidentes que se presentan en el sector.

 El ingeniero Terán dijo que Para evitar esa situación y empezar a construir,  el estudio de la obra ya se  lleva en la fase tres que es la que compete a  una reorganización del alcantarillado, debido al malogrado entramado de redes de aguas negras, fibra óptica y  cableado telefónico en el subsuelo del barrio  La Esmeralda.”Se realizará un solo anillo para organizar todas las redes de servicios públicos”, afirmó.

Luego de sentar las bases del alcantarillado, se procederá con la ejecución de la primera etapa de tres en la que se divide el proyecto,  cuyo periodo de construcción y entrega es de dieciséis meses y que empezó a correr desde el primero de febrero pasado.  La etapa inicial será la adecuación de la calle 17 en sentido sur-norte, luego  se continuará con obras similares  pero en sentido norte-sur, para finalizar con la excavación de lo que será el paso a desnivel. Terán Rosero aclaró que en ningún momento se inhabilitará el trafico vehicular ya que se alternanará el uso de los carriles a medida que se construyan. Solo después de la fundición de la loza sobre la calle quinta se interrumpirá el tráfico parcialmente.

La constructora SIGMA de Medellín, y la bogotana JMB serán las encargadas de hacer realidad la construcción del puente a desnivel sobre la carrera 17 entre cales 4ª y 5ª.Cuya inversión supera los 15000 millones de pesos.

 

 

 Fotografía, tomada de la portada del directorio telefónico de Popayàn / Publicar, 2007

 

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Presentación

Soy Ferney Meneses Gutiérrez, tengo 24 años y estudio Comunicación Social en la Universidad del Cauca en Popayán Colombia.  Me gusta el periodismo en todas sus especialidades, el video documental, asi como disfrutar del acontecer urbano.

El interés por crear esta publicación es el deseo de echarle un vistazo y narrar las otras caras de la ciudad de Popayán, la variedad de sentires y experiencias de sus gentes,   todos esos otros relatos que van más allá de su centro histórico, y en general el acontecer de nuestra ciudad pequeña pero mágica, en la que vivo desde 1990 y por la cual siento un gran apego.